
Los árboles en flor solo florecen unos pocos días al año. A continuación te explicamos cómo no perderte ese momento.
Cerezos, manzanos, lilas. Una vez al año, solo durante unos días. Y luego se acaba.
Si alguna vez te has parado bajo un árbol en flor pensando «Tengo que fotografiar esto»y luego te has preguntado por qué la foto no se parecía en nada a la realidad, no eres el único. Una bonita foto bajo un árbol no es fruto de la casualidad. Es fruto de la intención. Y, por suerte, no necesitas equipo profesional. Solo tienes que saber algunas cosas.
Olvídate de los ajustes preestablecidos y los filtros. La luz más bonita es la natural, y aparece dos veces al día: a primera hora de la mañana, tras el amanecer, y una hora antes del atardecer. Es una luz suave, cálida, casi mágica. Queda mucho mejor en las fotos que el sol del mediodía, que incide desde arriba y proyecta sombras marcadas en los rostros.
Si quieres una foto realmente excepcional, pon el despertador. Vale la pena.

El instinto te dice: acércate al tronco para que el árbol entero quepa en el encuadre. Pero el resultado suele ser justo lo contrario de lo que quieres: acabas formando parte del tronco, en lugar de la escena.
Prueba, en cambio, a dar un paso atrás. Cuando el cielo se asoma entre las copas de los árboles, crea un marco natural alrededor de la persona que está debajo. Da la impresión de ser algo intencionado, no accidental.
Quédate quieto, sonríe y espera a que suene el clic. Esa fórmula da como resultado fotos que acaban en la carpeta de las olvidadas de tu móvil.
Prueba algo diferente: deja que tu pareja camine delante y hazle fotos desde atrás. Da vueltas, ríete, abrázate, pasea. Los momentos espontáneos siempre quedan mejor que los posados. Quien esté detrás de la cámara debe disparar sin parar y con frecuencia. Una buena foto de cada veinte ya es un éxito.
No siempre hace falta ver la cara. A veces basta con ver las manos.
Manos entrelazadas bajo las ramas de las que caen pétalos: esa es una imagen que dice mucho. Transmite cercanía, primavera, una historia. Los primeros planos tienen un poder silencioso: son íntimos y, a la vez, universales. Cada persona que los ve les da su propio significado.
La orientación horizontal es la predeterminada, pero no siempre es la mejor opción. Para hacer una foto debajo de un árbol, prueba a girar el teléfono y colocarlo en posición vertical.
Las ramas florecen de arriba abajo, y tú estás en el centro, justo debajo. Se forma un marco natural que atrae la mirada del cielo hacia la tierra y te sitúa exactamente donde debes estar.

Los árboles en flor son hermosos precisamente porque su belleza es efímera. En una semana ya se han ido y hay que esperar otros doce meses. Una foto que capta ese momento, no como un documento, sino como un recuerdo, no hace más que ganar valor con el paso del tiempo.
Así que sal a la calle. Con tu pareja o solo. A primera hora de la mañana o al atardecer. Y haz fotos como si te importara de verdad.
¿Tienes una foto tomada bajo un árbol en flor de la que te sientes orgulloso? Imprímela y colócala en un lugar donde puedas verla todos los días.
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